Una buena traducción es suma de muchos pasos. Para obtener un resultado satisfactorio, hace falta un traductor competente nativo con los conocimientos lingüísticos y culturales y con experiencia.

El traductor tiene que perfectionar su conociemiento sobre el tema y la especialidad. Mediante la lectura, la interrogación de expertos, el uso de los medios de comunicación y otros más, obtiene información más profunda de la materia.

El proceso de traducción exige tanto constancia como paciencia, pero también creatividad y el don de sacar lo esencial del todo.

El paso final consiste en la lectura, revisión y corrección del texto traducido.